Cuba, el socialismo y las vacas

Cuba, el socialismo y las vacas


Estoy viajando de La Habana a Varadero a bordo de un Chevrolet Bel Air que supo conocer tiempos mejores. El calor húmedo se pega en la piel y, por transición, yo me pego al asiento del auto. La tierra es de color rojizo y el paisaje rural se asemeja al del norte de Argentina pero hay algo que me hace ruido y son las vacas: están pastando provocadoramente al costado de la ruta -como un asado en potencia- pero tienen menos carne que un Big Mac.

-Las sueltan por ahí a propósito, con suerte las atropellan y se las pueden comer-me explica el chofer del Bel Air devenido en taxi.

Es que en Cuba las vacas son controladas por el estado y los granjeros no pueden faenarlas a su antojo.

El consumo de carne de res está racionado: en teoría, ancianos, niños y embarazadas tienen prioridad. En teoría.

La dieta cubana promedio es rica en moros y cristianos, con este nombre se conoce a la mezcla de arroz blanco y frijoles omnipresente en todas las comidas de la isla. Las verduras no son más que actores secundarios en una gastronomía no apta para vegetarianos: repollo blanco, pepinos, tomates, ajíes, yuca y calabaza conforman la gran mayoría del repertorio cultivado. ¿Papas? Bien, gracias. Su venta también está controlada por el estado.

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Ahora bien, si de incorporar proteínas se trata, los cubanos recurren al cerdo, al pollo y al pescado y no necesariamente porque prefieran las carnes blancas. La carne de res que se comercializa en los almacenes gubernamentales cotiza en CUC, la moneda paralela con la que se manejan los turistas y cuya unidad equivale a un euro. A fin de cuentas, solo los restaurantes gestionados por el estado tienen la capacidad para adquirir las reses del mercado.

Aunque cueste creerlo, hay muchos isleños que jamás probaron carne de vaca y, quienes lo hicieron, probablemente la adquirieron en el mercado negro. Cuba cuenta con una nutrida red de mercados clandestinos que compensan las carencias de una economía bloqueada y restrictiva.

Sin embargo, en Cuba hubo tiempos de vacas gordas. Antes de la revolución, las cabezas de ganado superaban el número de habitantes en la isla pero a partir del 59 el consumo desmedido de las reses y la falta de planificación llevaron a los vacunos al borde de la extinción. En los años siguientes, con el padrinazgo de la Unión Soviética, se adquirieron vacas Holstein, pero el colapso de la URSS puso fin –entre otros muchos beneficios- al flujo de granos que complementaba la alimentación de las vacas, quedando a merced de los magros pastos cubanos y ocasionando su muerte. Finalmente, el gobierno impuso un férreo control sobre los vacunos restantes.

En perspectiva, la historia de mi chofer cobra sentido: para evitar ir a la cárcel por faenar una vaca sin permiso, las empujan a la ruta para que tengan un accidente, de esta manera el animal muere por “causas naturales” y las pueden consumir legalmente.

-En este país te dan más años de cárcel por matar a una vaca que por matar a una persona-agrega el taxista. Primero pensé que me estaba cargando. Después me enteré que era cierto. Bienvenidos a Cuba, bienvenidos al socialismo.

 

4 Comments

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  1. 1
    Mario

    Caramba, pensaba que el socialismo era algo más que vacas. y papas conroladas . Mirando y pensando
    el último medio siglo, y de él los treinta años finales, desde lo humano, social y cultural a Cuba le fue mejor que a tantos con reses y papas abundantes. Yo diría, gracias al socialismo, a pesar de todo. Y benvenidos a una Cuba, que por suerte parece que le prmitiran vivir su destino. Salute.

    • 2
      Noelia Miraglia

      Mario, por supuesto que el socialismo es más que papas y vacas, pero el artículo se centra en el tabú de la carne de res que, indiscutiblemente, es cuestionable. Me parece un tema intereante para discutir en una sociedad carnívora como la nuestra. Saludos!

      • 3
        Mario

        Noe, no me parece que sea un tema tabú, sino que tiene otras conotaciones que en principio vos das una idea en relación con la URSS, y hay varias más, también en el consumo de la papa, y si bien hay recionalización de tantas cosas, todos comen, son bien nutridos y no hay mortalidad infantil, antes del 59 con las vacas gordas, que las comían sólo los que podían pagarlas, Cuba era una muestra de miseria y miasmas socdiales y de mafias y negociados para un grupo, lo que nos dice que hoy, para el país, es mejor que ayer, entonces desde ese lugar,Bienevenidos Cuba,bienvenidos al socialismo. Ya que luego de las carencias que mostrabas, así terminabas el post y me pareció injusto, nada más.Abrazo.

  2. 4
    Noelia Miraglia

    Mario, en la isla es un tema tabú, te lo digo desde mi experiencia en Varadero y La Habana. Respecto a la relación con la URSS, es un tema asumido por los propios cubanos: antes de la caída del muro Rusia apadrinaba económicamente al país. Después de los 90 y cuando se cortó el flujo la pasaron muy mal y sufrieron lo que ellos mismos dieron en llamar “Período Especial”. Los cortes de luz eran constantes y no alcanzaba la comida. Cuba es un país de muchos contrastes, las carencias están nos gusten o no. De todas formas eso no la determina como país y no considero que el post sea injusto: el control sobre las reses es una realidad y la nota trata sobre eso. Abrazo.

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