Anthony Bourdain, arruinando restaurantes por el mundo.

Anthony Bourdain, arruinando restaurantes por el mundo.


Cuando Tony Bourdain visitó Roma Sparita para comer uno de los mejores Cacio e Pepe de la ciudad homónima, lo mencionó simplemente como “Restaurant X”. Siendo un pequeño establecimiento de barrio, Bourdain no quería estropearlo llenándolo de turistas. Por supuesto que en estos tiempos donde ni la CIA puede mantener en secreto su información mas sensible, el nombre del restaurant se supo enseguida y pasó lo que Bourdain quería evitar: se arruinó para siempre.
Tras su aparición mediática los precios subieron, bajó la calidad, la atención se volvió menos amable y conseguir una mesa una hazaña. Lo que era un lugar donde la gente del barrio comía bien a precios bajos se convirtió en un lugar caro donde los locales casi no pueden acceder ya que los turistas reservan con semanas de anticipación. Por supuesto que lo de Roma Sparita es anecdótico, ya que la misma situación se da a distintos niveles en todos el mundo.
En Argentina el ejemplo que me viene a la mente es el del Café San Juan. Para muchos era uno de nuestros restaurantes preferidos de Buenos Aires, donde todas las semanas te encontrabas algún plato distinto a precios razonables. Tras su aparición en TV los precios subieron al nivel del de los restaurantes de lujo (que Café San Juan claramente no es), y la innovación en los platos desapareció. Según me contó el propio Lele la última vez que fui, como la mayoría de sus clientes son turistas tiene que mantener los mismos platos que salieron en la tele para evitar quejas.
Mi amigo Lionel Kleiman, el Guerrillero, siempre recuerda cuando publicó lo bien que se comía en la barra del supermercado chino Asia Central, lo que era uno de sus rincones preferidos de Buenos Aires. Iba a pasear al barrio chino, compraba un par de cosas y después comía algo al paso en la barra. Hasta que se viralizó su nota y encontrar asiento en Asia Central un sábado al mediodía se volvió tarea imposible.
Sea Roma, Buenos Aires o Nueva York el ciclo se repite: abre un restaurant, el boca a boca hace que se vuelva popular entre los vecinos, algún periodista se entera y escribe sobre él, se empieza a llenar con gente de otros barrios, sale en algún medio importante o guía, llegan los turistas, suben los precios, cambian los cocineros y las recetas, se vuelve imposible conseguir una mesa, baja la calidad. Cuando un periodista publica el hallazgo de un lugar chiquito y bueno provoca muchas veces que ese lugar deje de ser chiquito y bueno. Lo que es un éxito comercial para los dueños, es la perdición para los habitués. Anthony Bourdain, Andrew Zimmen y compañía son los villanos que le quitan a la gente de barrio de todo los rincones del mundo sus lugares preferidos para ir a comer.
¿Y que podemos hacer quienes escribimos sobre gastronomía cuando descubrimos un lugarcito nuevo? ¿Callar? ¿Guardar el secreto? No tiene sentido. Si no lo contás vos y el lugar es bueno, en 10 minutos lo va a contar alguien mas. Los zapateros para vivir necesitan que haya zapatos rotos, los médicos enfermedades y los abogados injusticias. Los periodistas gastronómicos necesitamos descubrir lugares chiquitos donde se coma bien, y llenarlos de japoneses.

5 Comments

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  1. 2
    Alebs_20

    De cualquier manera, basado en la nota, hoy en día con las redes sociales es casi imposible tratar de mantener la calidad de un restaurant si se vuelve popular todos van a querer conocerlo. Creo que depende mucho más de sus dueños y equipo de trabajo tratar de mantener la calidad desde sus orígenes, porque todo pasa, la popularidad puede ser efímera.

  2. 3
    @flormigliorisi

    Increíble lo mucho que tiene sentido esta nota. Una pregunta: ¿No habría así como un pico de mentecatos que invaden estos lugares y que después con el tiempo tiende a reducirse? Sino suena a tragedia de los lugares convertido en no-lugares. Un muy amigo mio, socio de un club de barrio, me advirtió el otro día muy serio que si la llamaba a mi amiga de lanacion para que escriba sobre el club me retiraba el saludo. Cuando le pregunte porque esta nota fue la respuesta. Saludos!

  3. 4
    Palo

    Tonterías supremas culpar a Bourdain y aún más tontería usar ese titular tramposo.
    Bourdain se distingue y se ganó su sitio por reírse de toda la troupe de payasos que órbita alrededor de la Gastronomía.Su reivindicación de los chiringuitos callejeros es una gran obra de justicia para quien ame la comida y la autenticidad.
    Bourdain no es responsable de los mecanismos de la publicidad de masas. Y si deseas una nota de color tienes legión de Chef y Críticos farsantes para escribir.

    • 5
      Leo

      Palo, nadie le echa la culpa a Bourdain. Simplemente se describe una paradoja que suele producirse cuando un periodista gastronómico importante hace bien su trabajo.

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