Sugar and Spice

Sugar and Spice


Un recorrido por la fábrica de galletitas premium que prioriza los procesos artesanales para garantizar la calidad de sus productos.

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Lo primero que me sorprendió de Sugar and Spice fue la ausencia de Oompa-Loompas, porque si hay algo que nos enseñó Charlie y la fábrica de chocolate es que, para garantizar la productividad de golosinas, no hay nada mejor que importar pigmeos africanos y esclavizarlos a cambio de unos cuantos granos de cacao.
Se podría decir que Sugar and Spice es una fábrica de galletitas gourmet pero yo descreo del término “Gourmet” desde que se prostituye entre las cartas de los restaurantes de Palermo. No. Sugar and Spice es un lugar en donde las cosas se hacen bien y eso, hoy en día, ya es mucho decir.

El señor Frank Almeida
Frank Almeida, el capitán del barco, no se parece en nada al excéntrico Willy Wonka. Me recibe con una sonrisa tímida y me cuenta que todo empezó allá por el 2001 cuando la crisis lo impulsó a abrazar la idea del proyecto propio.
– ¿Cómo se pasa de trabajar en el área de ventas de una empresa internacional a las cookies con chocolate?
-Es que me gusta comer bien -resume Frank. Y por ese instante en el que formamos parte de la Hermandad de los Gordos entiendo todo lo que me quiso decir.

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La cámara de manteca y los chips que no son chips de chocolate
La visita a la fábrica empezó como empiezan todas las historias con final feliz: con manteca. En la cámara de frio se apilan cajas y más cajas de manteca, suficiente para lubricar todas las fantasías de Marlon Brando en El último tango en París. Por el camino también nos tropezamos con un logo vacuno que me resulta familiar. Son pilas de tabletas de Vauquita que serán trozadas para integrar las galletitas de dulce de leche.
Un poco más adelante está el cuarto en donde se fabrican los chips de chocolate: es que las galletitas de Sugar and Spice llevan pedazos de chocolate irregulares que se cortan a cuchilla especialmente para cada pedido. Antes de irme, tengo que acordarme de preguntarle al señor que parte el chocolate si al menos es descendiente de Oompa – Loompas.

Magia
El olor a galletitas recién salidas del horno invade cada rincón de la fábrica. Más allá de las cofias y de los delantales blancos hay restos de infancia dando vueltas por el aire. En una mesa aséptica un hombre hace bollitos de masa que coloca prolijamente en una bandeja. Como resultado de su trabajo artesanal, cada galletita será parecida aunque diferente y yo no las pienso discriminar.
Después de espiar las cocinas, Frank me lleva a un cuarto en donde se enfría una partida de cookies con chocolate y nuez recién salidas del horno. Cómplice, me pasa una galleta de la placa y se roba otra para él también. Comemos en silencio y cuando terminamos nos sonreímos. En tres bocados los dos volvimos a ser chicos.

Como en casa pero mejor
La manteca, el chocolate y el proceso de producción son algunos de los factores que se conjugan para hacer de las galletitas de S y S un producto superlativo. Son crocantes, frescas y por sobre todo generosas en los complementos (chocolate, nueces, arándanos, etc.). Y en esto último recae esa ilusión de lo casero porque si yo me voy a tomar la molestia de amasar galletas, no voy a andar autocensurándome con el chocolate. Bueno, Frank tampoco se limita y es que, cuando cocina para nosotros, en realidad cocina para él también.
Los productos de Sugar and Spice se consiguen en su local de Palermo (Guatemala 5419), Jumbo, Carrefour, Disco, Falabella y vinotecas. Al margen de las cookies en todas sus variedades, hay budines, biscotti, brownie y unos copetines salados que se merecen una nota aparte, pero eso es otra historia.

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