Un viaje de 46 metros

Un viaje de 46 metros


En Singapur existen dos restaurantes callejeros que desde el año pasado lucen estrellas Michelin. Uno se llama “Hill Street Tai Hwa Pork Noodle, Street food” y el otro “Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice and Noodle”. A los fines de estas líneas el primero carece de relevancia.
El segundo está ubicado en el barrio Chino (Hawker Chan). Exactamente en un segundo piso en el 335 de Smith Street. A 46 metros de su puerta, bajando una escalera y cruzando la calle, en la entrada a Chinatown, un cartel rotundo en blanco y rojo anuncia el premio que ese hito significa para la comida callejera.
Es probable que el paseante, que recorra el barrio en busca de comida, se vea tentado por esa publicidad que el logo de Michelin y las frases del anuncio sugieren. También por el restaurante que con el mismo larguísimo nombre del premiado le espera tras atravesar una puerta en una planta baja a nivel de la calle.

Puerta de entrada al verdadero “Hong Kong Soya Sauce Chicken Rice and Noodle”. [HKSSCRN]

Mesas comunitarias del verdadero HKSSCRN.

No es fácil detectar el engaño porque Christian Sala estuvo a punto de morder el anzuelo hace dos semanas. Por suerte estaba acompañado por Valeria que atenta a los detalles percibió -como en las buenas novelas policiales- que había algo fuera de lugar. Un ligero desajuste que la hizo sobresaltar y repasar los datos que tenía.

Cola en la sucursal de HKSSCRN. [Foto El pais]

Pulcras mesas en la sucursal de HKSSCRN [Foto El pais]

“Dicen las publicaciones que el lugar estrellado por la guía, se dijo, no es un restaurant sino un vulgar puesto de comida callejera. Ergo no estamos en el lugar que corresponde”. Preguntó a un singapurense que le confirmó sus sospechas, el lugar en que esperaban en paciente hilera no era el que buscaban.
-El 70% se equivoca –arriesgó el lugareño.

Calle hace unos meses, cuando todavía no había abierto la sucursal de HKSSCRN. La sucursal esta a la izquierda de la imagen, el verdadero a la derecha en el segundo piso.

A mi parecer no tuvo tanta fortuna para detectar el equívoco mi admirado José Luis Capel porque leyendo la nota que publicó en El País he notado, advertido por Christian Sala, que las fotos que ilustran la opinión no se corresponden con las del lugar premiado por Michelin sino con la mera copia. Quizás no se note en los platos comentados, porque el propietario es el mismo en uno y otro sitio, pero si en el aura y en la estética que sin duda diferencia a los dos sitios.
La vida está llena de trampas, fraude, engaños, mentiras… en casa, en la calle, en el trabajo y también en restaurantes. A 46 metros uno del otro, muy cercanos, están los dos lugares. SI las cartas estuvieran boca arriba uno podría saber a qué atenerse en uno u otro caso. Dispuestas así, en medio de la abigarrada multitud de un mercado chino, es muy fácil tomar la dirección equivocada.

Chan Hon Meng, propietario de los dos locales.

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